SOBRE EN PANDA Y A LO LOCO



¡Hola a todos!


Me llamo Alba Ortega y estudio Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche.

No es nuevo para nadie que el periodismo no atraviesa su mejor momento y menos aún los nuevos periodistas. Para trabajar en cualquier medio exigen una experiencia mínima de un año y dicha experiencia es imposible adquirirla si no te contratan por falta de ella. Las opciones que tenemos los estudiantes son escasas: trabajar como becario en verano cuando las redacciones se vacían y necesitan refuerzos (obviamente sin recibir nada a cambio) o intentar abrirnos paso a través de los medios digitales. Und hier bin ich! (¡Y aquí estoy!)

Pero, ¿de dónde nace la idea de En Panda y a lo loco?

Todo el mundo -salvo aquellos que han tenido grandes dosis de suerte- sabe lo que significa tener su "primer coche". Ese trasto viejo, sin radio, ni mucho menos aire acondicionado, que uno hereda cuando ya no supera los 60 km/h y por tanto no importa si se ralla o estropea. 

Mi amigo Víctor es sin duda el rey de los primeros coches; y es que, tiene un Seat Panda. Siempre bromea y dice que es el único que puede presumir de tener algo fabricado con antiguos tanques soviéticos. Pero lo cierto es que el Panda de mi amigo es un auténtico desastre. Tiene un retrovisor de cada color, los asientos hechos con tela de tumbona de playa y es tan pequeño que te golpeas la cabeza contra el techo siempre que cruzas un badén. 

La gente le suele preguntar: Pero tú, ¿a dónde vas con un Panda?

Una tarde de verano en la que jugábamos a las cartas se nos ocurrió una idea. ¿Y si demostrábamos que el Panda podía ir donde se propusiese?


Empezamos visitando sitios cercanos -peleándonos por ocupar el lugar del copiloto y no los infernales asientos de atrás- como la playa del Postiguet, San Juan o Los Arenales. Pero poco a poco fuimos ampliando nuestros horizontes. 
A día de hoy, lo que comenzó como una inocente apuesta se ha convertido en toda una tradición para nosotros. Una excusa para viajar y conocer nuevos lugares.




Y es que si tuvieses un panda...tú, ¿a dónde irías?